HEAT-1600, un cohete de aficionados para ir al espacio

Copenhaguen Suborbitals es la organización de aficionados a la cohetería que más lejos ha llegado en mucho tiempo. En 2011 ya lanzaron el pequeño cohete HEAT-1X, pero no se quieren quedar ahí. Sus planes son muy ambiciosos y pasan por el turismo espacial. Para llevar a cabo este objetivo pretenden desarrollar el HEAT-1600, un cohete de 1,6 metros de diámetro -de ahí su nombre-, 22 metros de longitud y con una masa de unas quince toneladas. El HEAT-1600 será capaz de lanzar un turista-astronauta en una trayectoria suborbital no muy diferente de la alcanzada por las primeras naves Mercury que usaron el cohete Redstone.

Pero el HEAT-1600 (también llamado CS 1600), aún en fase preliminar, no se basa en el antiguo misil Redstone de von Braun, sino en los cohetes ya creados por este grupo de aficionados junto con elementos de diseño del misil R-14 soviético. Aunque si tenemos en cuenta que el R-14 también incorporó soluciones técnicas creadas para los misiles V-2 y que el Redstone no era más que una versión avanzada de este misil alemán, pues la verdad es que podemos decir que el HEAT-1600 hunde sus raíces en el programa V-2 (A-4) de von Braun (también es cierto que Peenemünde no les pilla muy lejos, así que a lo mejor no es casualidad). Eso sí, el HEAT-1600 será más pequeño que el Redstone y de hecho es más parecido a una V-2 que a otra cosa. En este sentido, el HEAT-1600 recuerda mucho al proyecto VR-190 de Mijaíl Tijonrávov, cuyo objetivo era lanzar uno o dos cosmonautas en una trayectoria suborbital usando un misil R-1 (la versión soviética de la V-2).

HEAT-1600 (Copenhaguen Suborbitals/Peter Madsen/Kristian von Bengtson).
El HEAT-1600 comparado con otros cohetes (Copenhaguen Suborbitals).
El HEAT-1600 usará alcohol y oxígeno líquido como propergoles, que alimentarán cuatro motores TM65 (Tordenskjold II) de 6,5 toneladas de empuje cada uno. El astronauta viajará en el HEAT-1600 dentro de la cápsula Tycho Deep Space II, de dos metros de diámetro. El 12 de agosto de 2012, Copenhaguen Suborbitals probó el sistema de escape LES (Launch Escape System) con un prototipo de esta cápsula. La nave no alcanzó la altura suficiente para el despliegue de los paracaídas y la cápsula resultó parcialmente dañada por el impacto contra el océano, pero algo es algo. El 23 de junio pasado fue lanzado el pequeño cohete SAPPHIRE-1, de 4,5 metros de longitud. Un paso modesto, pero que ha permitido demostrar el funcionamiento del nuevo sistema de guiado activo que será usado en sus futuros cohetes. A estos lanzamientos debemos sumarle el del cohete de dos etapas SMARAGD, ocurrido el 27 de julio de 2012, con resultados no demasiado buenos. Además, ya han puesto en servicio una nueva instalación para probar sus motores construida a base de bloques de cemento con forma de LEGO (una decisión muy apropiada teniendo en cuenta que son daneses).
Detalle del sistema de propulsión del HEAT-1600. “T-Stoff” es en realidad peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) para hacer funcionar las turbobombas (Copenhaguen Suborbitals/Peter Madsen/Kristian von Bengtson).
El sistema de propulsión deriva del misil soviético R-14 (izquierda) (Copenhaguen Suborbitals/Peter Madsen/Kristian von Bengtson).
Recreación artística del HEAT-1600 antes de despegar desde la plataforma Sputnik (Copenhaguen Suborbitals/Carsten Brandt).
Maqueta de la cápsula Tycho Deep Space (Copenhaguen Suborbitals).
TDS II (Copenhaguen Suborbitals/Carsten Brandt).
Prueba del LES de la TDS en 2012 (Copenhaguen Suborbitals).


Cohete SAPPHIRE-1 (Copenhaguen Suborbitals).
Vídeo sobre la TDS:
 
 
Vídeo del nuevo stand de pruebas para motores:
 
Para 2015 Copenhaguen Suborbitals espera lanzar el HEAT-1600 LE (Limited Edition), una versión del HEAT-1600 con un solo motor TM65. Esta versión será capaz de situar la cápsula TDS sin tripulación hasta 30-60 kilómetros de altura, para lo cual no irá cargado con todo el combustible. El primer vuelo suborbital tripulado por encima de los cien kilómetros de altura está planeado para 2020, más o menos. ¿Alguien se apunta?
Es muy difícil que el HEAT-1600 se haga realidad con el esfuerzo exclusivo de este grupo de entusiastas daneses, pero el simple hecho de que se atrevan a proponer algo así es en sí mismo una auténtica hazaña. Si las empresas aeroespaciales y los gobiernos tuviesen un uno por ciento del entusiasmo de estos aficionados, ya estaríamos en Marte.

Fuente: Eureka, el blog de Daniel Marin

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