Agua salada, CO2 y luz solar para producir alimentos, agua potable y energía limpia

La producción de recursos clave, como el agua potable, energía y alimentos, representa algunos de los mayores desafíos de nuestro siglo. Hace poco más de año y medio el ingeniero Bill Watts junto al arquitecto especializado en biomimética Michael Pawlyn, con el apoyo de la Fundación Bellona, iniciaron el innovador Proyecto Bosque del Sahara, creado para permitir obtener recursos claves en entornos desérticos utilizando agua salada, CO2 y luz solar para producir alimentos, agua potable y energía limpia.
Esto es posible mediante la combinación de tecnologías medioambientales fiables ya existentes y reconocidas, incluyendo invernaderos refrigerados por agua salada, energía solar concentrada y tecnologías para la revegetación del desierto en torno a una infraestructura de agua salada. Las sinergias derivadas de la integración de todas estas tecnologías, mejoran considerablemente el rendimiento y los resultados económicos del sistema en conjunto, comparado con una aplicación individual e independiente.

En árabe se traduce “Sahara” como “desierto”, y el nombre de “Proyecto Bosque del Sahara” fue elegido para representar una iniciativa que busca no sólo la revegetación de las zonas más desérticas del mundo, sino también generar nuevas oportunidades para las poblaciones locales, reducir la pobreza y hacer más accesible los recursos vitales.

Después de un período de construcción intensivo de diez meses, el Proyecto Bosque Sahara nació en una de las zonas más secas de Catar, gracias a la financiación de Yara International ASA y Qatar Fertilizer Company (QAFCO). Pasado nueve meses en el inicio de su actividad, pudo obtenerse la primera cosecha de pepinos en diciembre de 2012, así como una primera cosecha de cebada en abril de este año. En la actualidad, el equipo de ingenieros ha conseguido obtener una actividad agrícola productiva, haciéndolo posible con un ahorro del 50% de agua dulce en comparación con la forma tradicional de gestión de cultivos.

En esencia, el proyecto se centra en llevar a la realidad el ingenio del biomimetismo, en lugar de aplicar “simples” sistemas hechos por el hombre. Por ejemplo, el invernadero de agua de mar refrigerada donde se cultivan los pepinos, se basa en una tecnología inspirada en la capacidad de condensar el agua sobre el exoesqueleto que pone en práctica el escarabajo de Namibia, lo que le permite a esta especie una manera de obtener su propia agua fresca en un entorno sumamente desértico.

Una de las cosas que más llama la atención del proyecto, como habrás podido observar en el vídeo que acompaña este post, es como el equipo de planificación ha conseguido utilizar el agua salada (un recurso abundante) para conducir todos los elementos del proyecto: electricidad, invernaderos refrigerados y la producción de agua dulce para el riego de cultivos, así como para el consumo humano.

Para producir electricidad se utiliza una planta de energía solar concentrada, que hace uso de espejos para concentrar la energía del sol con el fin de lograr temperaturas lo suficientemente altas como para producir vapor activando una turbina, que a su vez acciona un generador para producir la electricidad. A esto se suma un sistema de refrigeración de agua salada, para que el calor residual del proceso de la planta de energía solar concentrada se disipe a través de los techos de los invernaderos en el complejo.

Este tipo de visión hace que el Proyecto Bosque del Sahara sea ambicioso y único en su tipo. Todo en el proyecto ha sido desarrollado a propósito desde un punto de vista conjunto e interconectado, logrando aprovechar los recursos y unir los diferentes aspectos de las tecnologías establecidas, para que trabajen simultáneamente en un complejo sistema de flujo.

De mantenerse en su evolución actual, el éxito del entrelazamiento de estas tecnologías podría hacer posible que el proyecto se consolide con la garantía de ser una solución altamente productiva, aprovechando los recursos naturales de forma respetuosa. De hecho, actualmente los creadores del proyecto están centrando sus esfuerzos en Áqaba, Jordania, donde después de haber completado tres estudios de factibilidad, se construirá el Sahara Forest Project Demonstration Center con una extensión de 20 hectáreas (200.000 metros cuadrados), que servirá como centro de innovación, desarrollo de competencias y una demostración de la viabilidad económica de la idea del Proyecto Bosque del Sahara.

Fuente: Fieras de la Ingenieria

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