La insostenibilidad de las deudas soberanas

En los últimos años hemos asistido a un constante bombardeo mediático sobre las deudas públicas (soberanas) de los países, y como el efecto de la gestión de la financiación de la deuda está teniendo un impacto inmenso sobre la situación socio-económica de los países, dado la inmensa importancia que el Estado tiene en la economía de los países en la actualidad.
En este post, el autor pretende tomar (como suele hacer) una perspectiva histórica de la dinámica del endeudamiento, analizar la dinámica reciente, y por último apuntar lo que considero será la “salida” a la situación actual. Gran parte de mi análisis está basado en los trabajos sobre todo del economista Michael Hudson, pero también en los de L. Randall Wray, Dirk J Bezemer, Dietmar Peetz, Viral V Acharya y otros, de los que recomiendo se lean detenidamente, pues arrojan una visión fresca y profunda sobre la problemática del endeudamiento (público y privado) alejada, en mi opinión, de los modelos “mainstream” que esconden una infraestructura ideológica desde el mismo momento que consideran como “exógeno” factores que tienen una influencia vital en el análisis del impacto, del endeudamiento y su gestión, en la economía.

Pasaré a realizar, en primer lugar, un análisis histórico del endeudamiento y como las diferentes civilizaciones se han enfrentado a su problemática
Análisis histórico
 
 
Los primeros documentos escritos que se tienen noticia son las famosas tablillas de arcilla en escritura cuneiforme de Sumeria (Ur), similares a las de la foto que he incluido más arriba
Estos “documentos” datan de aproximadamente finales del IV milenio a.j.c. (años 3400 a 3200 a.c.), es decir, se trata de una forma de escritura que tiene ya más de 5.000 años
Estas tablillas eran escritas y leídas sólo por una “casta” especial de funcionarios de los templos y reales: los escribas; y se trata de documentos de leyes, reglamentos, archivos de contabilidad, etc…
Pues bien es curioso como se han encontrado tablillas del 2.000 a.c. (hace 4.000 años) en Babilonia, donde ya se analizaba la evolución de las deudas debidas al interés compuesto, es decir, en esas tablillas se hacía una descripción del carácter exponencial de la carga financiera debido al interés compuesto que se aplica a las deudas, por ejemplo, en una serie de ejercicios para los estudiantes del puesto de escriba
Por otro lado los escribas reconocían que la capacidad de generar riqueza de la economía real era muy inferior a la velocidad de evolución de las deudas debido al interés compuesto, es decir, la capacidad de multiplicación del ganado, de las cosechas, etc…están sujetas a fases de crecimiento exponencial, pero a otras fases de sequías, enfermedades, etc…que hacían que el crecimiento de la economía “real” (de bienes), tuviese un crecimiento que puede considerarse más bien lineal a largo plazo, mientras que las deudas, “cabalgando a lomos” del interés compuesto crecen exponencialmente, sea cual sea el resultado económico de la sociedad en cuestión, originando al final un fenómeno de extracción cada vez mayor de recursos de la economía real para poder hacer frente al crecimiento de las deudas, que hacían inviable su sostenimiento a largo plazo
Es así que en la sociedad babilónica y en el resto de sociedades agrarias del Medio Oriente, estaba estipulado la costumbre del “jubileo” de las deudas, es decir, un período donde se daba una cancelación de las deudas pendientes, normalmente cada generación (unos 20 ó 30 años) y que solía coincidir con la coronación de un nuevo rey. Se trataba, en suma, de “un nuevo principio” donde los hijos se veían libres de las deudas que habían azotado a los padres, y la sociedad se auto-regeneraba tras la crisis originada por la captura de una porción cada vez mayor de la economía por parte de los acreedores de los préstamos, de un dinero que se consideraban, “no habían ganado”
Es de suponer que esta costumbre de los “jubileos” que se daban en Babilonia y luego, por ejemplo en el ámbito judío, eran la consecuencia de una lección duramente aprendida; pues de no ponerse freno o límite al endeudamiento, la presión de los acreedores sobre los deudores puede llevar (como sin duda llevó en muchos casos) a una transferencia de propiedad y a una merma del sistema productivo inmensa (como la que ahora se está dando) y que debió originar conflictos sangrientos ya que significaba literalmente la ruina de la inmensa mayoría de la población
Voy a detenerme un poco en los aspectos matemáticos del asunto, es decir, la relación entre el interés compuesto y la función exponencial, más que nada para las personas no versadas matemáticas
Interés compuesto 
El interés compuesto se presenta cuando al final de determinado tiempo el interés producido por un capital inicial P se suma a este para que este acumulado produzca más intereses. 
El concepto y la fórmula general del interés compuesto es una potente herramienta en el análisis y evaluación financiera de los movimientos de dinero.
F = P . (1+i/n)nt
 
En la presente fórmula
F Es el valor futuro de la inversión, que correponde al capital inicial mas los intereses
P Es el valor presente o inversión inicial
i Es la tasa de interés expresada en forma decimal asi 5% = 0.05 12% = 0.12
n Es el número de veces que se capitalizan los intereses por año 
( semestralmente n = 2, mensualmente n= 12, diariamente n=365) 
t Es el número de años en que se tiene la inversión
Es fácil demostrar matemáticamente que el interés compuesto, en su forma de función continua (es decir usando un tiempo continuo) se representa por:
F(t) = P. e it
Ejemplo: Interés compuesto 
Se invierte un capital de $ 2000000 a una tasa de interés compuesto de 9% anual, capitalizando mensualmente. Halle el valor que se espera a los 10 años. 

Solución. En este caso aplicamos la primera formula en la cual P = $ 2.000.000 
i = 0.09 n = 12 t = 10 
F = 2.000.000 . (1+0,09/12)12.10 

El capital valor esperado es de $ 4.902.714,15

Si el interés se capitaliza continuamente el valor acumulado es 

F(10) = 2.000.000 . e 0.09×10 El valor acumulado es $ 4.919.206,22
 
Es decir, la propia constitución intrínseca del interés compuesto hace que tenga una dinámica de crecimiento inherentemente mayor que la de la economía “real” (bienes y servicios), y en el tiempo hace que, debido al incremento constante de recursos que extrae de la economía real, que ésta no puede sostener, se llega a la situación de que las deudas acumuladas durante decenios son, efectivamente, impagables
Esta dinámica no sólo lo han explicado con claridad los babilonios, es algo conocido también por los economistas clasicos como Adam Smith, el cual, en su famoso libro “La Riqueza de las Naciones” (V, iii) incluía el texto:
“Bankruptcy is always the end of great accumulation of debt. The liberation of the public revenue, if it has ever been brought about at all, has always been brought about by a bankruptcy; sometimes by an avowed one, but always by a real one, though frequently by a pretended payment.”
Lo que dice el “padre” de la economía moderna y ejemplo palmario del “Liberalismo” es que la bancarrota es siempre el único medio, la única salida a una gran acumulación de deudas, de hecho, en otros pasajes de ese libro concluye que nunca jamás ningún Estado ha pagado su deuda, pues ello hubiese supuesto el fin del propio estado, y lo que se tiene es una serie de bancarrotas manifiestas o enmascaradas con la “pretense of payment”, es decir, la pretensión de pago, lo cual no significa nada más que los gobiernos enmascaran las bancarrotas por medio de la inflación galopante o el empobrecimiento de las monedas (retirada del metal precioso), sobre todo cuando las deudas contraídas lo son en la propia moneda
Tenemos también el ejemplo de Napoleón Bonaparte, mente genial y analítica que, por ejemplo, redactó en pocos meses el Código Civil que, con algunos cambios, es la base de la legislación civil de los países desarrollados. Pues bien Napoleón ante las tablas de cálculo de la carga financiera acumulada por el interés compuesto exclamó: “los hechos mortales que aquí se esconden me llevan a pensar por qué ese monstruo del Interés no ha devorado a toda la raza humana….y lo habría hecho desde hace mucho tiempo si las bancarrotas y revoluciones no hubiesen sido el antídoto

 

No se puede decir más claro
Puede todo esto parecer una exageración, un juego matemático que no tiene nada que ver con la realidad, que lo que era válido para los sumerios o los babilonios no es válido para nuestra moderna y muy avanzada sociedad occidental, en la que hemos “superado” tantos y tantos mitos del pasado, y donde estamos completamente a salvo, gracias a nuestras modernas y eficaces instituciones, así como la moderna “ciencia” económica, de todos esos problemas de insostenibilidad que aquejaban a la Antigüedad
¿Seguro?
Como ejemplo voy a poner la comparación entre la evolución de la deuda total de USA y el crecimiento de su PIB, como índice de la economía “real”:
La línea negra es la evolución de las deudas totales (familias, empresas y gobierno), mientras que la línea roja es el crecimiento del PIB, que hemos supuesto que es la economía “real”, aunque en esa contabilidad del PIB tiene un peso muy fuerte el sector financiero, que está asociado a la evolución de las deudas, y por tanto presenta un crecimiento similar a éstas
¿Tiene acaso esta gráfica el aspecto de una dinámica sostenible?
La dinámica es tan terriblemente insostenible que lo que normalmente sucede, como ahora a España, es que a medida que las deudas crecen respecto a la economía real, el temor a la insolvencia hace que los intereses suban, aumentando el problema, y no sólo eso, sino que además se promueven medidas de austeridad que llevan a una disminución aún mayor del crecimiento de la economía real, que cada vez debe detraer más y más recursos para el servicio de la deuda, en forma de un creciente parasitismo que amenaza con la destrucción de su “huesped”
El economista del siglo XVIII Richard Price  dijo que “un chelín invertido en el año del nacimiento de nuestro Salvador, a un 6% de interés compuesto, habría supuesto en la actualidad el valor equivalente a una esfera de oro que llegaría hasta la órbita de Saturno…
Evidentemente desde los tiempos de Jesucristo y antes hay muchas personas y familias que invertían a interés compuesto cantidades mayores que un chelín, pero nadie ha visto jamás semejante “esfera de oro”, pues es claro que en las sucesivas generaciones, las fortunas se pierden por las bancarrotas y los cambios violentos de la propiedad, tal y como ocurre en el mundo de los seres vivos, donde si las bacterias de reprodujesen sin el freno debido a los nutrientes o los depredadores, en poco años los hijos de 1 bacteria ocuparían todo el sistema solar
La gráfica de más arriba la podemos construir con cualquier país occidental, es decir, cualquiera de los países donde, por su estabilidad social, económica y financiera, hayan tenido un historia larga de evolución del endeudamiento sin bancarrotas y revoluciones, y en mayor o menor grado, obtendremos el mismo patrón de crecimiento de las deudas respecto al PIB
Si analizamos el caso de un país “modélico” como Alemania, podemos ver como ha evolucionado con el tiempo, los activos de sus bancos respecto al PIB del país:
En todas las gráficas de este tipo respecto a cualquier país nos encontraremos con el mismo patrón de deudas (equivalentes a activos bancarios) con evolución cuasi-exponencial con un crecimiento del PIB que presenta un carácter cuasi-lineal
La razón última de la dispar evolución de ambas variables se explica por que la economía “real” (producción de bienes y servicios) está sujeta a restricciones de muy diversa índole: recursos naturales, trabajo humano, recursos energéticos, catástrofes naturales, cambios meteorológicos y climáticos, disponibilidades tecnológicas, etc…Mientras que las deudas y los intereses compuestos son construcciones humanas abstractas, que no están sujetas a restricciones del mundo real, por lo que no tienen “freno”, salvo aquellos que fuerzan las organizaciones (políticas) humanas, como las bancarrotas (manifiestas o enmascaradas vía inflación) o las revoluciones y guerras (totales)

Los ciclos económicos a la luz de la dinámica de las deudas
 
Es hora de prestar atención al impacto de las deudas en la evolución de la economía, a los “ciclos” económicos que se dan, para ello voy a poner unos gráficos del libro de L. Randall Wray “Money, financial instability and stabilization policy” donde se describe con detalle la mecánica subyacente a la evolución de las deudas y en la que aparece el siguiente gráfico ilustrativo:
Como puede verse se compara, de nuevo, el crecimiento de la economía “real” con el crecimiento de los ahorros y las deudas, cuyo crecimiento, debido al interés compuesto, tiene un carácter de crecimiento geométrico. Como puede verse, llega un momento en que las “reclamaciones” sobre la economía real originado por el crecimiento de las deudas se hace mayor que el crecimiento de la economía real y acaba creciendo cada vez con mayor velocidad que la economía real y ocurren los ciclos que a continuación se detallan:
Una vez que las deudas netas (sobre la economía real) han alcanzado un determinado valor, se produce un “crash” financiero (crisis financiera del gráfico anterior) que culmina con una reducción drástica de las “reclamaciones” sobre la economía real en una suerte de ondas complementarias de la economía real y las deudas, fenómeno al que se anticipaban los babilonios hace más de 4.000 años por medio de los “jubileos” de deudas antes de llegar a la situación de un verdadero “crash” social
Hay otros autores que han comenzado ha hacer modelos más detallados de esta dinámica, como el trabajo de Dietmar Peetz y Heriberth Genreith que han analizado la dinámica de “extracción de riqueza” de las deudas y donde puede encontrarse el siguiente gráfico muy ilustrativo, para el caso de Alemania:
El gráfico anterior augura que el crecimiento continuado de las deudas no se detiene nunca como si lo hace el crecimiento económico (PIB) llegando a un punto de estancamiento y luego un decrecimiento hasta que se hace literalmente cero en 2030, si no se hiciese nada…
Adjunto enlace al artículo que es bastante interesante, llegando a las mismas conclusiones que nuestros amigos sumerios de hace 4.000 años: el endeudamiento tiene la capacidad de absorber, en pocos años, todos los recursos de la economía
Hay que tener en cuenta que todo el sistema financiero es un puro conjunto de “reclamaciones” sobre la economía real. Cuando depositamos nuestro dinero a plazo fijo en una cuenta al 3% de interés compuesto  anual, estamos haciendo de alguna manera una “reclamación” a la economía de que debe crear un 3% de riqueza más al año, para que se nos puedan pagar los intereses, es decir, la economía debe generar ese “output” para mí, evidentemente si el banco me da a mí un 3% se supone que el banco es capaz de sacar, de algún modo, de la economía “real” más del 3% que me ingresa, pues los bancos están para ganar dinero, pero no “crean” riqueza, ya que el dinero, a la postre, es el medio para conseguir objetos o servicios, cosa que los bancos no producen
Esta dinámica usual que tenemos “incrustada” en la mente es muy distinta a la de invertir dinero en un negocio productivo y obtener un porcentaje de las ganancias; y es la diferencia entre un comportamiento “rentista” y un comportamiento basado en el apoyo a la economía real productiva
El mundo, y nosotros, hemos evolucionado hacia una mentalidad “rentista” y esto tiene un efecto devastador sobre la velocidad en que se ha llegado al punto de “no retorno” en el pago de las deudas
Por otro lado la forma de operar de los “ricos” los propietarios de la mayor parte de la liquidez, es la de volver a invertir sus ganancias en el sistema financiero, alentando aún más esta dinámica. Por que entre los poderosos existe la fascinación por los números, donde se cifra su prestigio, no por el consumo o las construcciones, como hacían los Medicis o los grandes magnates del Renacimiento. Supongo que como la “paradoja” Richard Price, al final no conseguirán la esfera de oro y lo perderán casi todo
Lo cierto es que en la actualidad el proceso de financialización de la economía a quien beneficia verdaderamente es al 10% de las familias más ricas, que son las que, con su liquidez, se han convertido, de hecho, en los acreedores del 90% de los más pobres. Veamos el caso de Alemania, donde ese 10% son las únicas familias que tienen intereses positivos respecto al sistema financiero (barra azul del gráfico)
Las bases de la economía actual
En otros posts anteriores se ha tratado de definir lo que considero la base de los problemas socio-económicos que padecemos las sociedades occidentales, y especialmente España, donde uno de los aspectos fundamentales ha sido el crecimiento desmesurado del endeudamiento (ver este posts), cuyo inicio podemos retrotraer al auge de la globalización y la deslocalización de la producción industrial (ver este post), movimiento que se inicia con gran fuerza en los años 80 del siglo pasado
Por otro lado, como ya conté en el primer post de este blog, uno de los factores principales desencadenantes de la especulación financiera es el abandono efectivo del patrón oro por Nixon en 1971 y la creación masiva de dinero “fiat” (fiduciario), sin soporte “físico”, de tal forma que se abrió la posibilidad de “crear” dinero de forma masiva, sólo con el soporte del crédito, por medio de la reserva fraccionada
Otro “gran paso adelante” del proceso de destrucción social vía deudas, es la conversión de la sociedad a una mentalidad “rentista”, que empezó a fomentarse a través del concepto de “capitalismo popular” de Margaret Thatcher, que alentaba a que todos los ingleses compraran acciones, bonos, tuviesen un fondo de pensiones (alentado con desgravaciones), invirtieran en “hedge funds” y en general, que todo el mundo usase sus ingresos no ya para el consumo o la inversión, sino para efectuar nuevas “reclamaciones” a la economía real por medio del sistema financiero
La misma “inversión” inmobiliaria, a que tan aficionados somos los españoles, con sus perspectivas de crecimiento de la riqueza, son, al final, una “reclamación” al resto de la economía real y origina una retirada inmensa de recursos destinables a la inversión productiva de empresas de bienes y servicios
Este misma proceso antes mencionado se reprodujo en el resto de los países desarrollados al seguir el ejemplo del binomio Reagan-Thatcher. Por ejemplo podemos seguir la evolución del impacto del sector FIRE (Finance Insurance an Real Estate = Finanzas, seguros y sector inmobiliario) respecto a la evolución de la industria en USA para tener una idea del cambio de “paradigma”:
Desde 1947 el peso del sector FIRE en el PIB de USA se ha duplicado, mientras que a su vez el peso de la industria ha bajado a la mitad, y hay que tener en cuenta que el sector FIRE NO genera riqueza en sí, sino que su función es la de establecer “reclamaciones” a la economía real, pues al final quien tiene dinero espera poder destinarlo a la adquisición de bienes y servicios que NO provee el sector FIRE
Si ahora vemos una gráfica con la evolución de los beneficios del sector financiero USA versus la evolución de la deuda total de ese país:
Claro como el agua, “algo” ocurre a partir de 1980 que hace que las deudas globales de USA empiecen a crecer de forma exponencial de la misma forma que los beneficios financieros, pues los beneficios financieros sólo pueden surgir del continuo crecimiento de la deuda
Si ahora comparamos en una tabla tanto el peso de ambos sectores en el PIB de USA, así como el porcentaje de los beneficios de las empresas:
Puede verse que en 1950 de los beneficios totales de las empresas el 10% provenían del sector financiero y el 50% de la industria, pero en 2004 los beneficios de la industria eran menos del 10% en cambio el sector financiero aportaba del orden del 40% de los beneficios totales, ¿no parece excesivo?
En la actualidad los licenciados de las universidades americanas más prestigiosas (las “Ivy Leage”) ya no quieren ser los CEO’s de General Motors, Ford o Motorola, ahora prefieren ser jefes de una división de Goldman Sachs o JP Morgan, que es donde de verdad se gana muchísimo dinero en muy poco tiempo
Podemos ver en este  mapa de Europa el “futuro” tan brillante y esplendoroso que tienen los ex-Glodman Sachs:
¿No parece mucha casualidad que haya tantos gobiernos cuyas figuras claves en asuntos económicos provengan de Goldman Sachs?¿Tendrá algo que ver esto con quienes son los (invisibles) acreedores de los gobiernos y el papel de Goldman Sachs como protector de sus intereses?
Yo he estado en varias empresas multinacionales desde los años 90 y he podido ver el impacto de la “financialización” de las empresas industriales, su conversión en “proyectos financieros” con una mentalidad corto-placistas, donde han desaparecido los verdaderos departamentos de investigación y desarrollo, donde se ha perdido cualquier consideración a inversiones a largo plazo, lo mismo que está ocurriendo con los gobiernos, donde los requerimientos a corto plazo están destruyendo las posibilidades a medio-largo plazo
He visto cambiar el tipo de “líder”, de ejecutivo, con el auge financiero. El perfil gira a personas donde se valora la agresividad en el control de costes a corto plazo más que la capacidad de construir un proyecto sostenible de futuro. Se reducen las inversiones, los desarrollos, el mantenimiento, y todo aquello que hace sostenibles a la larga a las empresas, mientras que cada vez se exprime más y más a los empleados, contratistas y proveedores por la presión de las “reclamaciones” del sistema financiero, expresado en forma de créditos y accionistas (valoración de acciones y dividendos)
Se puede rastrear aún más atrás en el tiempo las “semillas” de esta forma de concebir el negocio financiero y tiene que ver con el “modelo” adoptado globalmente tras la derrota de los Imperios Centrales en la 1ª Guerra Mundial, donde el modelo de banca industrial germánica, como brazo inversor de los grandes grupos industriales que la controlaban, es sustituido por el modelo especulativo de banca anglosajona donde la empresas industrial es una “herramienta” en sus manos, sin ningún tipo de “apego” o de proyecto a largo plazo sobre la misma
En cualquier caso Alemania ha conservado parte de esa faceta decimonónica de su banca aunque ya muy contaminado por el modelo especulativo (rentista) anglosajón
Pienso que gran parte de la “culpa” de la inexistencia de verdaderos “saltos” tecnológicos en los últimos 40 años se deben al sucesivo empobrecimiento de la capacidad investigadora de las empresas e incluso de los gobiernos, debido a los siempre crecientes “requerimientos” corto-placistas de recursos por parte del sector financiero, al que todos hemos aportado entusiásticamente nuestros recursos para que controle todas las esferas productivas, sembrando, con ello, el fin de nuestro bienestar
Hybris
 
Una de las “coartadas” ideológicas fundamentales que subyacen en la dinámica del crecimiento del poder del mundo financiero es debido a la “santificación” de la avaricia, de la acumulación de riquezas sin freno; de hecho se defiende, claramente por el liberalismo, que, en realidad, la avaricia es el único fundamento de la prosperidad contemporánea, sin la cual estaríamos aún en las cavernas
La fase de “despenalización” moral de la avaricia es, de hecho, muy reciente, data de la Ilustración, y hunde sus orígenes en el gran movimiento de deslegitimación del orden trascendente (usando la terminología de Habermas) que se llevó a cabo desde el Renacimiento, por medio de la oposición Ciencia – Religión
La desligitimación del orden estamental se hizo atacando los fundamentos de la religión, incluyendo, por supuesto, su aspecto ético y sus escalas de valores, y sustituyéndolos por nuevas escalas de valores aportados por el estamento ascendente que detentaba el poder económico: la burguesía
Se podría rastrear la milenaria oposición de la Iglesia al préstamo con interés al inicio del Cristianismo, y de hecho, pienso, que es uno de los factores que hizo aumentar extraordinariamente su aceptación por la población del Imperio Romano en los años finales del mismo, pues hay que tener en cuenta que la decadencia del Imperio Romano Occidental es, en gran parte, una decadencia económica, originada por un endeudamiento creciente del Estado Romano, incapaz de sufragar los gastos crecientes de la defensa del Imperio y los gastos suntuarios de la corte. El Estado Romano transfirió esa necesidad de financiación a los ciudadanos y hubo un verdadero auge del “rentismo” usurero, por la que infinidad de ciudadanos romanos perdieron sus propiedades y quedaron en régimen de cliente o siervo de los poderosos
En la propia esencia del mensaje cristiano está profundamente inserto el “perdón” de las deudas que suponen los pecados, al menos en el cristianismo católico, pues, por ejemplo, el calvinismo une a su vez una tolerancia absoluta al préstamo de dinero con interés, así como una concepción de la predestinación de los justos y pecadores que hace que el perdón sea casi como un concepto vacío
En la actual “ciencia” económica, se concibe la dinámica económica en términos termodinámicos (como por ejemplo los modelos de Paul Samuelson), basados en una suerte de evolución entrópica de los rendimientos, de tal forma que hay una tendencia inherente de los sistemas al equilibrio y a la igualación de los parámetros. Parte del fundamento micro-económico que sustenta este modo de operar de la economía es que los individuos se comportan de modo “racional” (RCT = Rational Choice Theory), tratando de maximizar sus utilidades marginales
En este modelo económico tenemos implícito un modelo de Hombre, tanto a nivel micro como macro (sociedad), en el que las personas tienen aspiraciones con comportamientos “marginales”, es decir, a medida que se aumenta la utilidad, cada vez se considera menos necesario invertir más en la misma, ya que se da una suerte de “saturación” de la misma
La ciencia económica de los modelos de “equilibrio” presupone que la economía transita por estados sucesivos de equilibrio y asocia a los cambios bruscos probabilidades que los hacen prácticamente imposibles, el ejemplo más claro de esta dinámica simplista y errónea lo tenemos en el caso de Myron Scholes y Robert C. Merton, premiados en 1997 con el premio Nobel, y “genios” del famoso hedge fund LTCM que casi hunde el sistema financiero norteamericano “de una tacada” y que fue “salvado” en septiembre de 1998, sonora advertencia de lo que vendría 10 años después
 
 
Estos “genios” habían descubierto el “santo grial” de las inversiones en bonos y acciones; habían deducido los “arcanos” y convertido en “pura ciencia” el arte de la especulación. Y así, como trasfondo de sus hipótesis se encuentra el anuncio, como no, de un “nuevo paradigma” (como suelen hacer todos los trileros y estafadores), de tal forma que en el estado estacionario “Fukuyamiano” que se inauguraba con el derrumbe del universo comunista auspiciaba una Era de mercados abiertos y competitivos con ganancias siempre crecientes de productividad gracias a las TIC’s y donde, por fin, el comportamiento de las preferencias, de las evoluciones de las acciones y bonos se podía simular según el movimiento Browniano
En esta construcción, en esta genuina “representación” de la economía, la función densidad de probabilidad reinaba en el modelo, tal y como ocurre en la mecánica estadística de los gases (teoría cinética) a la manera de Boltzman y su correlación con la entropía
Las acciones humanas se reducen a los choques aleatorios de partículas, una vez que se han “suavizado” (racionalizado) las interferencias “políticas” y por tanto emocionales de los participantes en el juego económico. Las apuestas por la convergencia se realizan en el supuesto de una a manera de analogía con las teorías de la difusión molecular. Los “animal spirits” de Keynes, eran, por fin cosa del pasado, como la misma “Historia”, pues lo había dicho nada más y nada menos que Francis Fukuyama…

Hermosa teoría, una lástima que no tuviese nada que ver con la realidad, cuando, al contrario de lo que ocurre en una sala con un gas, todas las partículas (bonos) se agrupan en una esquina en la huida a la “calidad”, como ocurrió en el default ruso de 1998, y así, ese hedge fund, con apalancamientos de hasta 100:1 se fue al garete y tuvo que ser rescatado para que no se llevase por delante todo el “sistema”

Todavía no entiendo por qué demonios no les quitaron el premio Nobel, bueno supongo que supondría revisar los de unos cuantos más y los de buena parte del “mainstream” de la teoría económica actual
En realidad el hombre no actúa según la “Teoría de la Elección Racional”, ni obedece a las “utilidades marginales”, pues en la mente del hombre puede, efectivamente, operar lo “infinito” expresado como el Deseo, o la Hybris de los griegos, pues la sed de riquezas y poder NO se sacia, es infinita, como lo es el miedo, o la sensación de “eternidad” que nos lleva a vivirnos como eternos en el tiempo
“Winners take all”
Al final la economía opera en forma que parece concordar mejor con dinámicas de evoluciones fuera del equilibrio (insostenibles) que terminan en “cuasi-singularidades”, que generan nuevas “transiciones de fase”, y habría que preparar herramientas para entender estos fenómenos y tratar de minimizar los efectos negativos de los mismos para el conjunto de la sociedad
No obstante no voy a descalificar al “gremio” de los economistas al completo, hay muchos y muy buenos, como Hyman Minsky que han estudiado a fondo esta dinámica, o como Michael Hudson que ya he mencionado con anterioridad y del que he tomado bastantes ideas para este artículo
Conclusión
 
Del artículo anterior he querido exponer la idea, defendida ya por muchos economistas y fuertemente basada en los sucesos históricos, de que a determinado nivel de endeudamiento las deudas son impagables y que no tiene sentido someter a la sociedad a una situación del todo insostenible
Mi afirmación del párrafo anterior es contraria a la dinámica actual, donde se está inscribiendo en “lo más sagrado” (las Constituciones de los países) la prioridad absoluta y sobre todas las cosas, del pago de las deudas
Lo que esconde fudamentalmente esta dinámica no es la aspiración (imposible) del pago completo de las deudas, sino el objetivo último de una transferencia masiva de propiedad (en forma de negocios, monopolios, suelo, etc…), de ahí la omnipresente presencia de economistas provenientes del sistema financiero en puestos de responsabilidad de los gobiernos, para que todo quede “atado y bien atado”
Nuestra civilización, como ya he descrito, es la del dinero fiat + reserva fraccionaria + interés compuesto + globalización financiera des-regulada + capitalismo o “rentismo” popular que ha generado una “bola” de deuda que es impagable e insostenible, por mucho esfuerzo que se ponga en la “austeridad”, pues profundizar mucho más en el intento sólo producirá un cambio en la estructura de la propiedad de la riqueza, que pasará a manos de unos pocos, a una escala como no se ha visto en toda la historia humana
¿De verdad se creen que se puede hacer efectivo en términos de trabajo y bienes reales los billones de $ “fabricados” en el sistema bancario y sus derivados financieros que representan decenas de veces el PIB mundial?
¿Habrá que permitirles que se queden hasta con el último ladrillo o grano de arroz?
Repetiré la frase de Napoleón al observar las tablas de cálculo del interés compuesto: “los hechos mortales que aquí se esconden me llevan a pensar por qué ese monstruo del interés no ha devorado a toda la raza humana….y lo habría hecho desde hace mucho tiempo si las bancarrotas y revoluciones no hubiesen sido el antídoto”
Sinceramente no veo otro desenlace que las opciones de Napoleón: o bancarrota, o revolución o totalkrieg, nada puede crecer indefinidamente de forma exponencial, y no será Goldman Sachs (a pesar de su nombre) los que, por fin, alcancen la esfera de oro de Price

Fuente de éste maravilloso artículo: DFC-EconomiaHistoria

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