Para qué necesitas tener hijos? Argumentos para defender tu decisión.


¿Los hijos son la representación simbólica de la libertad femenina? Desgraciadamente, no siempre: a la mujer se le impone un rol de perfección en cuanto se convierte en una madre (y empeora si también es trabajadora). Las consecuencias son evidentes, aunque silenciosas: ¿cómo decir que el cuidado de un hijo requiere de un esfuerzo sobrenatural que no todas las mujeres tenemos (o queremos) para ofrecer sin sentir un mínimo de vergüenza?

Contra los hijos (2014), de la escritora chilena Lina Meruane, se arroja al mundo como un llamado a la emancipación de la “impunidad tiránica de los hijos y terminar con la dictadura social de la gestación”. Haciendo uso de técnicas de argumentación política, Meruane plantea la realidad estereotipada de cada mujer inmersa en una cultura falocéntrica.

De acuerdo con la autora, a través de los años las mujeres no sólo han sido víctimas de una innumerable cantidad de injusticias asociadas a su género, sino también de una premisa basada en la perfección femenina que se logra a través de la maternidad. Es decir que, a diferencia de los hombres, las mujeres sólo cuentan con una alternativa para ser consideradas como utópicamente completas: el ser madres perfectas y angelicales, “servicial, silenciosa, sonriente, sentimental: la madre dispuesta a sacrificarlo todo por los demás”. De lo contrario, a las mujeres que tomaron la decisión de ser activas en el ámbito laboral (en vez del familiar), las tildan de “distraídas” o “enfermas”; o quizá hasta les llueven comentarios de “Espérate y ya verás; al rato tendrás ganas”.

Esta noción estereotipada de la mujer angelical, proveniente de la época victoriana, se presenta como un autorregulador aleostático de una sociedad violenta que se vive como un paradigma de vida. De modo que aquella mujer que rompe este molde al entrar al mundo laboral requiere un doble esfuerzo en su rol de “mujer angelical” ya que, de lo contrario, es tratada como inepta o anormal:

No hace falta ser vidente para vislumbrar que en esta manía de asumirlo todo, esta madre lleva a una dimensión superlativa el añejo ideal del sacrificio femenino: es la excelente-profesional, la buena sustentadora (aun cuando haya un marido proveedor); es la dulce esposa y la siempre dispuesta amante y la madre espléndida: doña perfecta.

Cuando, en realidad, aquella madre trabajadora vive en un mundo de frustración, fatiga y depresión (en ocasiones psicótica). No obstante, ante la vergüenza de ser “la anormal”, estos trastornos pueden pasar desapercibidos y ahogados. En consecuencia, este “pequeño dictador” se convierte en la autoridad omnipresente que moldea el nuevo estilo de vida de las madres trabajadoras, partiéndolas en ser una profesional exitoso a altas horas de la noche y en una madre ejemplar durante 12 horas en el día. Sin mencionar el doble mensaje esquizofrénico de la presencia-ausencia de esta figura paterna, cuya única labor familiar es el sustento económico.

Las mujeres, aquellas que han luchado para alcanzar la equidad de género, continúan siendo víctimas de este encierro hogareño que las imposibilita a ser ellas mismas, para convertirse en una imagen distorsionada de la realidad. Esto, entre otras nociones presentadas a través de un humor negro único, es lo que Meruane resumió en 142 páginas y Tumbona Ediciones presentó “mientras nos tomábamos la pastilla del día siguiente”.

¿LA FELICIDAD DE LA PATERNIDAD?
Cada vez hay más mujeres que deciden no tener hijos. Por ejemplo, en Estados Unidos, la oficina del Censo de Población reveló que casi la mitad de las mujeres de entre 15 y 44 años (47.6%) no tuvieron hijos en 2014, y en 2012, el porcentaje fue de 46,5%. Un estudio reciente de la publicación Demography enumeró algunas de las causas de este descenso en la tasa de natalidad, entre ellas, una disminución en la felicidad de los padres después del nacimiento de un hijo. Eso puede deberse, entre otras cosas, a que la gente subestima los esfuerzos diarios que hay que hacer para criar a un niño. Y, si bien se puede decir mucho sobre la enorme felicidad que puede dar ser padres, estos son algunos argumentos que pueden contrarrestarla.

Aquí te presentamos 10 razones para no tener hijos:

1. TENDRÁS MÁS ESTABILIDAD EMOCIONAL:
Las costumbres sociales sobre lo que implica ser “una buena madre” ejercen presión en las mujeres y pueden hacer que se sientan menos satisfechas con su vida, según reveló un estudio de la publicación Journal of Child and Family Studies. “La maternidad es a largo plazo”, dice la doctora Gail Gross, escritora sobre desarrollo infantil y familiar, experta en el tema y educadora, quien además no estuvo relacionada con la investigación. “Es una maratón, no un paseo por el parque. Y las relaciones, sobre todo las de padres-hijo, son complicadas y conflictivas”. El hecho es que una gran parte de tu vida se verá abocada a tu relación con tu hijo, en lugar de contigo misma. “Eso requiere de mucha paciencia, energía, compromiso, obligación y responsabilidad sobre la vida de otro ser humano”, comenta Gross.

2. NO TE FALTARÁN HORAS DE SUEÑO:
El estereotipo de los padres primerizos muertos de sueño es muy acertado. Las madres duermen 1,5 horas menos por noche y esto varía según el día, según un estudio realizado en Australia. Para ser justos, esto también ocurre con los padres, quie pierden horas de sueño y no las pueden compensar durante el día echándose una siesta. Madres y padres sufren cansancio. La falta de sueño afecta mucho a la salud, provocando una gran pérdida de memoria, obesidad, problemas cardíacos, presión sanguínea alta y puede causar diabetes o derrames.

3. NO ESTARÁS EXPUESTO A LOS GÉRMENES DE LA GUARDERÍA:
Si tu hijo va a una guardería, seguramente habrá muchos gérmenes que se propagarán por toda tu familia. “Los microbios son de fácil transmisión y están en los juegues, las mantitas y los casilleros,” comenta el doctor Michael Schmidt, microbiólogo de la Universidad de Medicina de Carolina del Sur. “Los padres que hace mucho tiempo que no se exponen a gérmenes pueden enfermar por culpa de sus hijos. Sobre todo, tienen dolores, diarrea y síntomas de gripe”. Los gérmenes más comunes son el norovirus (el virus de la gastroenteritis), enterovirus, rhinovirus y adenovirus, y todos se transmiten muy fácilmente.

4. TENDRÁS MÁS SEXO:
Los niños pueden tener un gran impacto en tu relación de pareja y no necesariamente en el buen sentido. Gross comenta: “Ninguna familia es estática”. Si tu hijo tiene problemas de salud, de disciplina o no puede dormir, esos problemas pueden afectar a tu vida sexual y la intimidad con tu pareja. “Si estas cansado o estresado, es difícil dejar de lado los sentimientos y crear el clima necesario para tener un momento de intimidad”, agrega Gross. De hecho, esto no se termina cuando los niños entran en la adolescencia, según una encuesta, que descubrió que el 45% de los padres de adolescentes tienen sexo menos de una vez por semana, y el 23% admitió no haber tenido sexo en todo el mes anterior.

5.TE AHORRARÁS EL DOLOR DE ESPALDA DE COGER A LOS NIÑOS:
Coger en brazos a un niño cuando vas de compras o levantarlo para ponerlo en la sillita del coche o en el carrito del supermercado afecta los músculos y puede provocarte dolor de espalda y otras lesiones a largo plazo. “Es similar a cuando llevas una cartera muy pesada en un hombre todos los días”, cuenta Tom Holland, fisiólogo de Connecticut y dueño de TeamHolland.com. “Además, el dolor no suele ser inmediato o específico de la zona baja de la espalda. Puede que sientas dolor en el hombro o la rodilla, porque tu cuerpo intenta compensar el peso mal distribuido”.

6.NO TENDRÁS TANTOS PROBLEMAS ECONÓMICOS:
Criar un hijo tiene un coste económico muy grande. Este estrés financiero afecta directamente a tu bienestar, de acuerdo con una encuesta de Gallup  a profesionales universitarios. Criar un niño que nació en 2013 en Estados Unidos hasta los 18 años tiene un coste de unos 245.340 dólares estadounidenses, según el último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. “Sin duda, los niños cuestan mucho dinero”, comenta Gross. “El coste de la educación ha alcanzado un pico sin precedentes y, desde que nace tu hijo, comienzas a pensar en cuánto te costará darle una educación. Eso sin contar la ropa, los gastos médicos, las actividades sociales y deportivas, entre otras cosas”.

7.NO TE SENTIRÁS TENTADO DE TENER COMIDA BASURA EN CASA:
Por supuesto, no tener hijos no te asegura tener una dieta saludable, pero no tendrás chucherías y cereales por toda la casa. “Los niños son de picotear”, cuenta Amy Goodson, nutricionista de los Dallas Cowboys y coautora del libro Swim, Bike, Run – Eat (Fair Winds Press, 2014). “La mayoría de las familias con hijos tienen la despensa repleta de galletas, golosinas y aperitivos. Lo cierto es que, si está en tu casa, tienes más probabilidades de comerlo. Si no quieres sentirte tentado por la comida, no la compres. Es más fácil decirlo que hacerlo cuando tienes hijos”. Además, los padres terminan consumiendo más calorías por acabarse la comida de sus hijos en casa y cuando salen a restaurantes de comida rápida.

8.SUFRIRÁS MENOS ESTRÉS:
Los padres deben lidiar con muchos factores de estrés, como la economía y las angustias de criar niños, mientras intentan mantener en equilibrio otros aspectos de sus vidas. Los picos de estrés dejan su marca, ya que generan alta presión arterial y bajan las defensas, incluso aumentan el tiempo de recuperación de las enfermedades. “Cuando tienes hijos, tienes otras personas que esperan mucho de ti, y si te dedicas por completo a tus hijos, dejas de lado a tu pareja, y eso puede ser problemático”, asegura Allen Wagner, psicólogo especializado en familia, sobre todo en parejas, que ejerce en Los Ángeles. “La etapa media de tu vida es cuando estás comenzando una carrera, algo que es estresante de por sí”, dice Wagner. “Empezar una familia es otra cosa completamente distinta”.

9.PODRÁS ESTAR SOLO CUANDO QUIERAS:
Encontrar un momento para estar solo puede ser un gran desafío cuando tienes hijos. “Es difícil porque tener hijos es un trabajo completo, las 24 horas al día, sobre todo si tienes un trabajo fuera de casa”, nos cuenta la doctora Elizabeth Lombardo, psicóloga y autora del libro Better Than Perfect. “Es una responsabilidad constante, tanto cuando estás en casa como cuando los niños están en el colegio, debes hacer las compras, etc.”. Lombardo está de acuerdo con que dedicarse tiempo a uno mismo permite centrarse en los valores y actividades que uno disfruta. “Si no tienes tiempo para ti, perderás tu individualidad, sobre todo sucede con las madres a tiempo completo que se definen por criar a sus hijos. Cuando ellos dejan el hogar materno y ellas se quedan sin un objetivo, pueden llegar a sufrir depresión”.

10.TÚ Y TU PAREJA TENDRÉIS MÁS POSIBILIDADES DE SEGUIR JUNTOS:
Las parejas sin hijos tienen más tiempo, energía y dinero para gastar en ellos, sus carreras y amigos. “No tener hijos significa que no perderás tu individualidad”, comenta Wagner. “Puedes jugar al tenis, hacer yoga o lo que quieras todo el tiempo, sin tener que hacer malabares con el trabajo, los niños y la casa… además, puedes ser una buena esposa o marido y mantener una relación entretenida”. Si bien las estadísticas demuestran que las parejas que podrían haberse separado se mantuvieron juntas porque tuvieron hijos, cada vez son menos las personas que creen que tener hijos “es muy importante” para el éxito de un matrimonio, según muestra la encuesta Pew Research Survey.

MUCHAS HUELLAS IMBORRABLES QUE LA MATERNIDAD DEJARÁ EN VUESTROS CUERPOS, AL IGUAL QUE EN VUESTRAS MENTES.
Estas son las principales:

1. Estrías

Tras el parto pueden aparecer estrías en la tripa y el pecho, que no son más que pequeñas cicatrices que se han producido en la piel por haberse distendido mucho y en muy poco tiempo. Lo mejor que se puede hacer contra las estrías es la prevención.

2. Varices

A veces, las venas dilatadas y de aspecto varicoso que aparecen en el embarazo remiten tras el parto. Pero lo habitual es que ya no se vayan, sobre todo las delgadas venitas vasculares. Las cremas frías específicas para el cansancio de piernas ayudan a suavizar las molestias.

3. Depresión postparto

Los cambios de los niveles hormonales también pueden provocar que las mujeres tengan cambios de humor o incluso padezcan una depresión postparto.
Las nuevas madres y sus parejas deben tener en cuenta que la depresión postparto es bastante común y no deben alarmarse porque tras el parto el deseo sexual de la mujer esté inhibido; en el caso de que la intensidad de la depresión sea excesiva o su duración muy prolongada entonces se deberá solicitar la ayuda de un profesional de la salud, médico o psicólogo.

4. Más cintura

A las mujeres que han dado a luz les cuesta más volver a lucir una cinturita de avispa porque una parte de la grasa que el organismo almacena para asegurar la producción de la leche se deposita en la parte alta de la tripa.
Lo que sí se puede hacer es adelgazar después del embarazo para perder los kilos ganados.

5. Celulitis

Es muy habitual que en el embarazo aparezca o aumente la celulitis o piel de naranja, debido a los cambios hormonales. El ejercicio, una alimentación sana y los masajes pueden ayudar a evitar su aparición y, una vez aparece, ayudan a mejorarla, pero es muy difícil eliminarla por completo.

6. Incontinencia
Algunos cambios tras el partollegan como una sorpresa indeseable. Las nuevas madres no imaginan, por ejemplo, que pueden comenzar a tener problemas para controlar sus esfínteres. Sin embargo, esto es algo que puede presentarse en el posparto en algunas mujeres. En ocasiones los problemas comienzan durante el embarazo o justo después de haber nacido el bebe. En otras ocasiones comienzan después de muchos años. Los problemas pueden desaparecer después de un tiempo o pueden continuar e incluso empeorar.

7. Osteoporosis

El gran aporte de calcio que realiza la mujer durante el embarazo y la lactancia a su bebé, provoca que los huesos pierdan considerablemente su densidad mineral ósea y en algunos casos sufrir las consecuencias de la osteoporosis con fracturas y aplastamiento vertebral asociado.
Durante el embarazo y lactancia se producen cambios en el metabolismo óseo y mineral que son variables. En algunos casos excepcionales estos cambios pueden dar lugar a la aparición de osteoporosis. Está en discusión si debería realizarse un tratamiento intensivo en estos casos, basándose en la hipótesis de que al ser secundarias a un evento fisiológico transitorio como son el embarazo y la lactancia, se debería esperar una resolución espontánea favorable.

8. Problemas visuales
Posiblemente no sea algo demasiado conocido, pero el proceso de gestación y el parto son capaces de afectar al sistema visual. La mujer embarazada sufre cambios en su cuerpo, debido principalmente a las hormonas y al efecto mecánico del útero que incrementa su tamaño. Aparte de los cambios en la esfera digestiva (náuseas, vómitos, antojos), la piel, el acúmulo de líquidos en la matriz intersticial, y un largo etcétera, lo cierto es que las hormonas también afectan a los ojos.
Pueden producir una progresión de la miopía. Quizás sea la única causa bien establecida de aumento “primario” de una miopía que no es progresiva.

Fuente: PijamaSurf y MSN

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